Si hay una actividad que funciona igual que aplicar amarres de amor, esa es la práctica minera, ya que la ambición de querer más, hace de la misma incluso una práctica ilegal. La minería ilegal es toda actividad de extracción de minerales y piedras preciosas que se desarrolla en espacios denominados prohibidos como lo son las riberas de los ríos, las lagunas, las cabeceras de cuenca y las zonas de amortiguamiento de áreas naturales protegidas.

Así mismo, también entra en la categoría de minería ilegal la utilización de equipos y maquinaria pesada que no se corresponde con las actividades de pequeña minería o minería artesanal.

Pero también encontramos la minería informal, que a diferencia de la anterior la conforman todos aquellos operadores que se encuentran ejecutando actividades mineras sin contar con la aprobación del estado debido a no haber iniciado el proceso de formalización exigido. 

Es por ello, que se están realizando en distintos países actividades de concientización de los pobladores donde existen asentamientos mineros, y todo ello con la finalidad informar sobre los efectos negativos y devastadores de esta actividad ilegal. 

Las campañas incluyen información relacionadas a los impactos sobre el ambiente, como por ejemplo la deforestación de bosques y la contaminación de los afluentes con mercurio, así como los daños a la salud. 

Daños para la salud

Cuando no hay control del estado sobre la actividad minera, dada la gran cantidad de asentamientos ilegales, se generan grandes daños a la salud de las poblaciones aledañas, viéndose afectada mayormente por la absorción de mercurio y otros metales pesados como el plomo y el arsénico, los cuales son utilizados en la minería ilegal. 

Otros de los efectos contraproducentes de esta actividad es la contaminación de las fuentes de agua como los ríos, lagos y lagunas, que a su vez contaminan a los peces los cuales son el componente esencial de la alimentación de estas poblaciones, ya que se ha demostrado en recientes estudios científicos que el ser humano absorbe el 95% del mercurio que contienen los pescados contaminados que consume.

En estas comunidades que suelen ser en su mayoría nativas y rurales, los pobladores presentan niveles de mercurio hasta 5 veces más que el límite permitido y considerado como aceptable, Pero lo más grave es que los poblados que se encuentran mucho más cerca de estas zonas donde se desarrolla la minería ilegal, presentan niveles de mercurio hasta 8 veces más que el límite establecido. 

Dentro de estos grupos afectados por la contaminación de mercurio, resaltan las mujeres en edad fértil. En aquellos casos de mujeres en estado de gestación, se ha demostrado que el mercurio es transmitido al feto causando graves daños neurológicos.

Daños para la sociedad

Desde el punto de vista social, una de las consecuencias evidenciables de la ejecución de la minería ilegal lo representan la explotación infantil, el alcoholismo, la prostitución, los niveles elevados de desescolarización, la explotación laboral, la inseguridad ciudadana, entre otras. 

De acuerdo a los movimientos de «no a la trata de personas», se está alertando sobre el incremento exponencial que está ocurriendo en dichas zonas donde se practica la minería ilegal respecto a la cantidad de púberes y adolescentes que se explotan sexualmente.