Así como lo vemos en las viejas películas del oeste, la minería continúa siendo en la actualidad esa actividad económica que pertenece al sector primario y que se encuentra representada por la explotación o por la extracción de los distintos minerales acumulados en el suelo y en el subsuelo en forma de yacimientos.

Existen varias etapas que deben ser recorridas al momento de realizar la actividad minera: el cateo y la prospección, la exploración, la explotación, verificar y cuantificar el beneficio, su comercialización y el cierre.

Características de cada una de las etapas

Cateo y prospección: siendo esta la primera parte de la actividad, se ocupa de buscar las zonas en donde se presume que existe algún yacimiento minero, es decir, alguna zona geológica que sea susceptible de ser explotada que contenga vetas, diseminados, lavaderos, entre otros. Durante el tiempo que dura el cateo, se toman muestras de rocas del propio suelo, o bien, se cavan variadas zanjas con el fin de obtener muestras y poder analizarlas físicamente en detalles como su color, dureza, etc.

Prospección: en este procedimiento se aplican los diversos análisis químicos y estudios geofísicos.

Exploración: es realizado con la finalidad de poder demostrar las dimensiones, posición, características mineras, reservas y valores que contienen los yacimientos minerales.

Explotación: es la etapa donde son extraídos los minerales que se encuentran contenidos dentro del yacimiento. Cuando se trata de minería subterránea, suele ser normal la perforación, voladura, acarreo y transporte fuera de la mina por medio de rieles o ruedas. Pero cuando se trata de minas superficiales, dicho proceso solo comprende la perforación, voladura, carguío y transporte.

Beneficio: en este paso se extrae o concentra la parte considerada valiosa de un agregado de minerales desarraigo, en donde se procede a fundir, purificar o refinar metales, lo que puede ser a través de un conjunto de procesos físicos, químicos y/o físico químicos. Es decir, que el mineral procedente de la mina es sometido a un proceso metalúrgico llamado concentración, con el fin de mejorar su ley. Paso seguido, y después de la fundición, su concentrado se lleva a altas temperaturas con el objetivo de eliminar las impurezas y de esta manera poder refinarlo posteriormente.

Comercialización: se trata de la venta como tal de los minerales. Este se trata de un ejercicio libre, por lo que, para realizarla no es requerido el otorgamiento de una concesión. No obstante, cuando se trata de una transacción o contrato de compra-venta de productos mineros, los involucrados, es decir, tanto comprador como vendedor se encuentran obligados, bajo responsabilidad, a precisar la procedencia tales productos identificando el derecho minero del cual ha sido extraído y/o especificar, en el caso de productos metalúrgicos, el certificado de planta de beneficio.

Cierre: Este se trata de un proceso progresivo; que tiene inicio en la primera etapa del proyecto, por medio de un diseño conceptual, y concluye cuando se alcanzaron de forma permanente todos los objetivos específicos que implican el cierre.